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sábado, 6 de diciembre de 2014

Capítulo #1


Era una mañana como cualquier otra, me levanté, me arreglé un poco y salí de mi casa. Tomando el mismo camino todos los días para ir a la tortura, la escuela. En el trayecto prendí un cigarro, típico de mi, ni mi mamá ni mi hermano sabían que fumaba y no tenía en mente que se enteraran, me coloque mis audífonos y me perdí en mi mundo.
  Antes de entrar tiré el cigarro, me puse mi capucha y me dirigí hacía mi casillero. Sin que nadie me vea guardé ahí mi caja de atados de cigarros. "Phillip Morris mentolados" mis favoritos. Los guardaba ahí porque siempre había algún inepto que podría verlos.
  Se preguntaran ¿y tus amigos? y les diré: ¿Amigos? No tengo. Solo soy una antisocial, adicta y enferma, eso soy.
  Entré al salón de clases y lo vi, como todos los días de mi vida. No quería ser obvia, así que baje la vista en cuestión de segundos. Me senté en el último asiento, al fondo, como de costumbre y me concentré en mi música, toda la mañana.  Mientras lo miraba como una eterna enamorada. Luke era perfecto; ojos azules, pelo rubio, sonrisa perfecta, llevaba una remera de los rollings stone y sus jeans ajustados y rotos. Nunca se había fijado en mi, y esta bien, porqué quién se fijaría en una fracasada como yo? El no tenía los problemas que yo, su vida era perfecta, familia perfecta, amigos perfectos. De fijarse en mi dejaría de ser tan perfecto como lo es.
  - Taira, me podes decir la  diferencia entre la célula animal y la célula vegetal? -
Levanté la cabeza y ví a todos mirándome, sin saber que responder.
- No la se - dije.
- ¡Qué raro! - dijo la profesora de biología en un tono sarcástico. - Dame tu cuaderno de comunicaciones ya.
- ¿Para qué? - Pregunté, ya sabía porque lo pedía pero no estaba mal hacerme la víctima un rato, capas así safaba de la nota.
- Y tenes el descaro de preguntarme? Estabas durmiendo, escuchando música, no estas haciendo la tarea que les pedí y no respondiste a mi pregunta. Déjame el cuaderno en mi escritorio ya.
- Pero no lo traje, me lo olvidé. - Mentí, tenía que haber una forma de que no me escriba esa nota.
- Qué lastima, voy a tener que llamar a tu mamá en tod...
- Acá esta , acá esta... tome! - Le dije en un tono agresivo.¿ No se los mencione? Ah si también tengo actitudes agresivas y violentas. Caminé hacía el escritorio y le deje el maldito cuaderno.
- Y me bajas el tono señorita - Respondió Vines, la profesora.
 La odiaba, completamente. Lo único que me alegraba el día era él, verlo sonreír me completaba. Al terminar la escuela, tome mis cosas y me dirigí a mi casillero a buscar mis cigarros. Miré para todos lados asegurándome que nadie me vea y los tomé. Los guardé en mi mochila y la cerré. Y lo vi, lo vi viéndome.
- No digas nada por favor - Le dije. Moría de nervios.
- No no, tranquila. Igual tené cuidado, te puede ver cualquiera - dijo él.
- Gracias eu - le dijé y me coloqué la mochila y empecé a caminar a su lado.
- De nada - Me dijo, con esa hermosa voz que tiene. - Te enojaste un poquito con Vines hoy jajaja.
- Si, es que me fastidia, ella sabe que duermo y escucho música siempre, a parte nunca interrumpo su clase, la odio. - Le dije, no podía creer que estábamos teniendo una conversación.
- Yo también la odio jajaja - dijo él y salimos de la escuela - ¿Para qué lado te vas?
- Para allá - Le señalé a la izquierda- ¿vos?
- También, vamos.
  Y así seguimos hablando, de cuanto odiabamos a Vines y muchas cosas más. Me sentí la chica más feliz de todas. También tenía una duda : ¿Porqué no se fue con sus amigos, Sofia y Marcus? No se lo quise preguntar y parecer una entrometida. Así que me guardé la duda para mi.
 Al llegar a casa me esperaba mi mamá con la comida preparada sobre la mesa, tiré todo en el suelo y me senté a comer, obviamente luego hice lo de siempre, ir al baño y vomitar. Así me sentía feliz, aun que no era nada sano, así me sentía sin culpa por haberme bajado ese plato de papas fritas y milanesas. Era algo que hacía siempre, siempre después de comer. Limpiaba el baño y lo dejaba libre de evidencias y me iba a mi cuarto. Rogaba porque Ricardo no fuera a casa hoy, recibir más de sus golpes era lo peor de la vida. No podía llamarlo papá con lo infeliz que me hacía, por eso lo llamaba por su nombre. Nunca se preocupo por mi, ni por mi mamá, ni por no emborracharse, ni por no golpearme ni a mi ni a mi madre. El era otra persona a la que odiaba, mucho más que a esa profesora, todos los días de mi vida imaginaba en mi mente mil maneras de asesinarlo, pero obviamente las pensaba, nunca las haría, con lo cobarde que soy. 

jueves, 4 de diciembre de 2014

Sinopsis


Desperté. Parecía un sueño infinito, creía que no podría. Tenía tanto frío, deseaba mil millones de frasadas sobre mi, me habría tapado yo misma pero no podía moverme y no entendía porqué. 
- ¡¡¡Se despertó, se despertó Tai!!! - Se oían los gritos de aquella mujer que tanto lucho por mi y a la cual nunca escuché. Mamá. - Mi amor , como estas? ¡¡Doctor!! 
 El respirador no me dejaba emitir una palabra, así que solo asentía con la cabeza. Mientras veía como caían sus lagrimas. Y mientras me llenaba de preguntas las cuales no podía responder más que moviendo la cabeza. Entró el doctor, me analizo un momento y se fue.
  Mamá se fue y me pidió que descanse y me tranquilice, me dijo que pronto me recuperaría y volvería a casa. "¿A casa?" pensé yo, ese lugar en el cual ocurrieron las peores cosas de mi vida, donde prácticamente no vivía porque prefería estar en la calle que ahí. Definitivamente no quería volver, lo único que extrañaba de ese lugar era a Bauti, mi hermano mayor, mi papá, mi protector, mi todo. Sólo pensaba en lo que ocurrió, como llegue al hospital, tenía muchísimas ganas de preguntar por él. "¿Me vino a ver? ¿Desapareció? ¿Esta afuera de la sala esperando? ¿Se olvidó de mi? " Era todo lo que pensaba, no podía más con las dudas y con la impotencia de no poder hacer nada más que estar internada con suero. 
   Me odiaba, me odiaba tanto por todo. Arruiné mi vida por completo, la de mi mamá también y ni hablar de Bauti que lo único que hace es preocuparse por mi. No entendía porque no estuvo cuando desperté, tal vez estaba trabajando.